Buenos motivos para ser profesor ELE

19 Abr 2016 Flor Ragucci no responses

Clase de espanol en ELE Barcelona

Nadie puede responder mejor a las dudas sobre un tema en cuestión que quienes lo conocen de cerca. Así es que, si buscamos señales que nos ayuden a decidir si emprender o no el camino de profesor de español para extranjeros, una buena opción es la de hablar con las personas que ya llevan tiempo dedicándose a ello para que nos cuenten su experiencia.

Manos a la obra. Docentes de diferentes puntos de España y Latinoamérica se sentaron con nosotros a charlar y, puesto que todos trabajan en la enseñanza ELE desde hace muchos años, la primera pregunta que quisimos hacerle es: “¿Por qué te gusta ser profesor de español para extranjeros?”.

María, sevillana de 35 años que da clases en una escuela de Barcelona y, previamente, estuvo enseñando en China, Camboya e Inglaterra, explica que le gusta ser profesora de ELE porque sigue aprendiendo todos los días, lo cual la mantiene viva y en contacto con la vida. “Yo soy una persona muy curiosa, desde pequeña, todo me interesa y despierta mi interés, y este es el motor de todo aprendizaje”, cuenta María. “Cada día me gusta más mi trabajo y me siento aún más motivada para enseñar a despertar esta curiosidad y motivación por aprender. Son muchas ideas las que quiero compartir con los demás”, añade entusiasmada.

Para Úrsula, nacida en Salamanca hace 37 años y hoy profesora de español para extranjeros en Argentina, “el componente humano, la sorpresa / miedo ante lo nuevo (¡el subjuntivo!) y la posterior cara de “aaaaaaaaaaaah ya lo entendí” que demuestra la satisfacción de los estudiantes” es lo que hace que enseñar ELE sea un trabajo divertido al que, según explica, no le da pereza ir cada día. “Es muy gratificante el poder contribuir a que alguien llegue a expresar sus propias ideas en un idioma que no es el suyo”, concluye Úrsula.

También Ana, de Barcelona, responde a la pregunta con ilusión, detallando una serie de motivos que la llevan a seguir eligiendo ser profesora ELE después de más de diez años de profesión: “En primer lugar, me parece interesante descubrir los diferentes puntos de vista que plantea una cultura y una persona; en segundo lugar, me gusta porque me divierte jugar con la imaginación de mis estudiantes y con la mía propia; y finalmente porque me parece maravilloso enseñar la complejidad de mi lengua a quienes están interesados en ella”, explica.

“El contacto humano siempre enriquece y ayudar es gratificante. Ver crecer un granito de arena es fascinante”, remata esta profesora catalana.

La enseñanza de español para extranjeros, todos coinciden, es un trabajo que llena de satisfacción pero, también concuerdan, “todo depende de la metodología, la motivación del profesor y la de los estudiantes – que mucho tiene que ver con la del propio profe-”. Para eso es importante una buena formación ELE previa, que dote a los docentes de las herramientas necesarias para hacer del aula una experiencia positiva tanto para profesores como alumnos. El 100% de los profesionales consultados hicieron, después de su carrera universitaria, un curso ELE que les fue fundamental para entrar con seguridad en la enseñanza del español para extranjeros, ya que les proporcionó la base pedagógica y lingüística que, por sí sola, la universidad no ofrece.

Por supuesto que los docentes con los que hablamos también son conscientes – y así nos lo hicieron saber – de que nada es perfecto, ¡tampoco ser profesor ELE! “Hay momentos y momentos, depende del día que tengamos todos”, comentaba Ana en relación a los efectos de un contacto cotidiano – y, a menudo, intenso – con la gente. Úrsula mencionó el cansancio que muchas veces siente tras las clases, debido a la gran cantidad de energía que se pone en ellas, y todos estuvieron de acuerdo en que las condiciones laborales en algunos centros no son las mejores.

Con todo y con eso, ni uno solo de ellos ha dudado en seguir apostando por la enseñanza de español para extranjeros como medio de vida y como camino de continuo enriquecimiento.