El nacimiento de una profesora – Parte I

24 Mar 2017 Richard no responses

Mariana observando sonrisas

Lo he decidido, quiero convertirme en profesora de español y vivir las maravillas de compartir mi lengua y cultura con el mundo. En mi proceso migratorio el primer paso que tomé fue buscar un centro de formación en Barcelona. Mi enfoque fue directo a encontrar uno que reflejara la confianza suficiente para depositar allí mis sueños personales y profesionales y me ayudara a introducirme en el campo laboral rápidamente.

Casi de inmediato encontré ELE Barcelona y después de investigar, me puse manos a la obra. Inicialmente conté con materiales de lectura acerca de la enseñanza del castellano como lengua extranjera, además de textos de gramática y aprendizaje del idioma que me ayudaron a prepararme para el reto. Desde el primer instante me sentí en familia.

Y entonces llegó la primera semana y mi tutora María se manifestó en forma de mi primera clase (qué terror, pensé). La primera vez que tendría que pararme frente a extraños que me verían con cara de “QUÉ?!” y en realidad ENSEÑAR. Que no cunda el pánico, sí, te lanzan a los leones en el primer día, incluso antes de ver clases ya estás enseñando, pero no vas desarmado. Así que según sus instrucciones, me preparé una actividad que salió de maravilla y entonces pasó: el nacimiento de la profe Mariana.

Habían estudiantes de todos los niveles, países y carreras que genuinamente estaban interesados en aprender el idioma y saber de mi. Como es de esperar tenía los nervios de punta y fueron más los aspectos a corregir que los positivos. Afortunadamente conté con feedback a diario, no solo de mi tutora, sino también de otros compañeros que se formaron junto a mi. Las conclusiones que surgieron en distintas sesiones de feedback de la primera semana de acuerdo a mi desempeño: parecía una bailarina yendo de un lado a otro del aula, los nervios hacían que me temblara la voz y de paso me bloqueaba porque mis conocimientos en gramática estaban apenas volviéndose a despertar.

Inicialmente aprendí a deshacerme de esos temores, planificar una clase, señalar objetivos comunicativos, léxicos y culturales, cuidar la voz y velocidad y cómo moverme en el aula. Lo básico para lograr transmitir el mensaje y conocer el rol del profesor en clase.

En un periodo de cinco días ya la diferencia era notable y al llegar la segunda semana todos nos sentíamos más en calor. Es importante saber que conforme avanzas en la formación, irá incrementando el tiempo de enseñanza y con él comienzan a desarrollarse las habilidades de manejo de tiempo/contenido y aprendes a evaluar y evaluarTE.

Así pues, llegó la primera clase privada donde compartí directamente con uno de los estudiantes. En este momento me di cuenta de lo importante que es crear empatía para que el mensaje sea captado y al mismo tiempo sentí más confianza al tener solo un estudiante.

A mitad de camino gracias a la práctica y el estudio simultáneos y con 80 horas de formación me sentí esperanzada. La metodología y enfoque de mi entrenamiento favorecen a esa profesora que estaba creciendo dentro de mi. Aprendí que ser un buen docente ELE no solo se trata de saber hablar español, es una combinación de actitud con conocimientos que adecuadamente preparada fomentará clases exitosas.