Entrevista con John MacPeek, Director de Languages4Life

07 Feb 2017 Flor Ragucci no responses

John Macpeek (1)

“El éxito de una escuela ELE está en el buen ambiente, los grupos reducidos y la calidad de los profesores”

De Manhattan al Eixample de Barcelona, de la ingeniería informática a la enseñanza de idiomas no hay tanta distancia como parece. Y si la hay a John MacPeek, al menos, no lo detuvo para dar el salto y cambiar hace ya casi treinta años de orilla y más de cinco de profesión. Este valiente neoyorquino que ama tanto las ciencias como las lenguas, decidió en julio de 2011 abrir Languages4Life, una escuela de español e inglés que cada día ocupa un lugar más destacado entre los centros de idiomas de la Ciudad condal.

Como quienes trabajamos en docencia muchas veces no conocemos cómo se vive el mundo de la enseñanza desde la perspectiva organizativa o empresarial, hoy hemos querido resolver algunas dudas con John y su experiencia al mando de Languages 4 Life.

¿Por qué decidiste abrir una escuela de español?

Después de 20 años como ingeniero informático en una gran empresa quería hacer algo propio y, como siempre me gustaron los idiomas, me pareció que este sector podía ser interesante.

¿Cómo ha sido, al inicio, la experiencia?

Una montaña rusa, he tenido que aprender muchas cosas – no siempre de la mejor forma – porque al principio te falta un poco el criterio y no sabes bien lo que estás haciendo. Pero luego ya fui buscando más orden y organización y ahora noto una gran evolución.

¿Qué es lo que más te costó?

Como ingeniero lo que peor hago es la publicidad y el marketing, así que he buscado una persona que me ayuda y ¡ha sido una buena idea! Desde que renovamos la web el número de alumnos aumentó considerablemente.

¿Cómo ves, en general, el desarrollo de la enseñanza ELE en Barcelona?

Está yendo bastante bien porque Barcelona es ya una marca en sí misma, una ciudad atractiva que muchos no dudan en elegir como sede de sus estudios de español o, directamente, como destino de una nueva vida. En estos momentos hay más de 150 escuelas de ELE con sus aulas llenas.

¿Qué perfil de alumno soléis tener?

Normalmente es una persona que vive aquí y necesita al español para su vida cotidiana, no suele ser gente que está de vacaciones. Nos especializamos en alumnos de larga duración y también los ayudamos con los visados. En cuanto a la nacionalidad, la verdad es que vienen de todas partes: japoneses, chinos, rusos, alemanes, griegos, brasileños, americanos…

¿Cuáles son para ti las claves del éxito en una escuela ELE?

Yo creo que es fundamental que el ambiente sea agradable, acogedor y amistoso. Si hay tensiones, los alumnos lo notan enseguida; si un profesor no está a gusto, se transmite.

También es importante que los grupos sean pequeños porque obviamente la atención que puede brindar el profesor a cinco personas no es la misma que a quince.

Y, por supuesto, que los docentes sean competentes. La calidad del claustro es fundamental, es la cara de la escuela, lo que, en definitiva, hace que los estudiantes se queden, vuelvan o la recomienden.

Y un/a buen/a profesor/a es…

Alguien que conoce en profundidad la materia que enseña, que tiene la empatía de reconocer en los estudiantes lo que necesitan y que, a su vez, les ofrece una cierta rigurosidad en contenidos y programa, cosa que creo que los alumnos también aprecian porque así saben mejor dónde están, cuáles son sus objetivos y las exigencias correspondientes.

También en vuestra escuela es importante la tecnología, contáis con pizarras digitales en todas las aulas, una completa sala de ordenadores para uso público…

Sí, para mí la tecnología es un recurso muy valioso para complementar el proceso de aprendizaje. Yo, por ejemplo, cuando enseño lo uso para motivar a los alumnos ante contenidos complicados o al final de la clase, que ya están cansados.

Pero quiero recalcar que las herramientas tecnológicas son un suplemento, nunca reemplazará lo verdaderamente importante: la labor del profesor y la calidad de los contenidos.

¿Qué proyectos tienes con la escuela de cara al futuro?

Mi idea es buscar la certificación del Instituto Cervantes porque de las 150 escuelas de español que hay en Barcelona, son solo cerca de 15 las que la tienen y creo que es una garantía de calidad que los estudiantes valoran a la hora de elegir un centro. Nuestra intención, por supuesto, es la de seguir creciendo – no tanto en cantidad de idiomas porque pienso que es preferible centrarse en uno o dos y hacerlo verdaderamente bien que dar diez lenguas con un nivel mediocre – pero sí en número de alumnos y en servicios para ellos.