La gran experiencia como profesora ELE en Estados Unidos

15 Jun 2016 Flor Ragucci no responses

Clara, profesora de ELE

“Cuánto he disfrutado siendo profe ELE en Estados Unidos”

Clara llevaba trabajando como profesora de español para extranjeros cinco años, siempre en Barcelona y siempre con la ilusión de que esta profesión que adora también le sirviera de trampolín para conocer el mundo. Como muchas veces querer es poder – y como la enseñanza ELE realmente es un buen vehículo para vivir y trabajar en el exterior – Clara cumplió su sueño. Esta manresana de 32 años cruzó el charco y se sumergió en la vida laboral y cotidiana de Tulsa, la segunda ciudad más grande de Oklahoma, en el corazón de Estados Unidos.

Cuando llegó, Clara no tardó demasiado en encontrar su primer empleo como profesora de español. Una pequeña empresa de contabilidad la contrató para que le diera clases a sus cinco empleados. “Era muy familiar y ellos – de 50 años para arriba – eran muy majos. Iba dos veces por semana y les enseñé desde cero porque no tenían ni idea de español. Necesitaban el idioma porque tenían muchos clientes mexicanos”, explica Clara.

La entrevista fue presencial con el jefe de la empresa y su secretaria y, según cuenta nuestra profe, lo primero que le pidieron fue el certificado de todas sus titulaciones y, en cambio, no le hicieron ni una pregunta sobre metodología ya que la dejaban gestionarlo como quisiera. “A los norteamericanos les gusta mucho la conversación y nada la gramática”, puntualiza Clara.

Repasando las mayores diferencias que, con respecto a España, encontró en Tulsa, Clara remarca dos cosas: el sueldo y la comida. “Se cobra mucho mejor que en España (y eso que Oklahoma es uno de los estados más pobres) y  a la hora del pago todo es en cheque, ellos nunca se manejan con efectivo”, relata. “También me llamó la atención que ellos comen durante la clase, pero no un plátano o una manzanita, ¡no no no!, los alumnos despliegan sus nachos con guacamole, sus hamburguesas…”, recuerda Clara, divertida. “Estuve muy a gusto, fueron cuatro meses, en los que ellos aprendieron mucho y yo también”.

Clara en Arizona

La siguiente parada en su recorrido profesional por el centro de Estados Unidos fue ya dentro de las instituciones, trabajando como Teacher assistant en la Escuela Pública de Tulsa. Primero, mientras esperaba que se resolvieran sus permisos de residencia y trabajo, Clara hizo un voluntariado como ayudante de la profesora de español en un curso piloto de un programa de educación bilingüe para niños de seis años. Allí estuvo medio curso colaborando en la enseñanza del español para fomentar el bilingüismo, algo a lo que en Estados Unidos se le está dando cada vez mayor importancia. “Todos los contenidos tenían que estar en los dos idiomas – matemáticas, artes, ciencias naturales y sociales – y los daban alternadamente una profesora en inglés y otra en español en clases con 50 alumnos”, explica Clara.

“Muchos niños que estaban en esa escuela eran mexicanos y este era su primer contacto con el inglés porque, pese a haber nacido en Estados Unidos, los padres no se relacionaban con nativos; así que mi tarea también era ayudarlos a entender cada vez un poco más”.

Roadtrip en EEUU

La jornada laboral de Clara era de 8 a 14 horas y se distribuía en el trabajo con los alumnos en centros de lectura, escritura y matemática, donde ellos aprendían los contenidos a través del juego; el recreo en el patio, la hora de la comida – en la que ella sola se hacía cargo de los cincuenta niños – y los talleres de artes y ciencias. En general, Clara disfrutó mucho de la experiencia: era la primera vez que trabajaba con niños y, aunque al principio le costó un poco, cada vez fue sintiéndose más cómoda, tanto que ahora – ya de vuelta en España – se plantea incluso estudiar Magisterio.Pero su “aventura” en Tulsa no acabó allí (¡más bien empezó!) la directora de la escuela – muy contenta con su papel como voluntaria – le ofreció trabajo remunerado como Teacher Assistant, no ya en el programa piloto de enseñanza bilingüe sino en un curso “normal” con niños de 3 años. “Y cuando ya me tenía que volver a España por motivos personales, ¡me ofrecieron directamente un puesto de profesora ELE! Me dio mucha pena decirles que no pero, bueno, la vida es así”, cuenta nuestra entrevistada.

Para terminar, Clara destaca un dato que puede motivar a quienes aún se lo están pensando: en Estados Unidos se está potenciando cada vez más la enseñanza del español en los centros educativos y para eso requieren a muchos nativos con formación específica de ELE.